Anita en secreto: Cuento corto

 



ANITA EN SECRETO

Anita vive en una gran ciudad futurista, rodeada de enormes edificios de cristal, luces de colores, vehículos eléctricos y gigantescas pantallas digitales. Por sus calles circulan bicicletas y modernos medios de transporte, mientras robots y seres humanos conviven con naturalidad.

Anita se despierta todos los días con una sonrisa. Se lava los dientes, se ducha, hace ejercicio, sale a la calle, se sube a su bicicleta y pedalea por la ciclovía al borde del río.

Llega temprano a su trabajo. Es publicista y ese día tiene que preparar la presentación de una nueva marca de ropa. Al mediodía sale a almorzar, luego regresa a la oficina y continúa trabajando hasta las siete y media de la tarde.

Anita vive a diez cuadras de su trabajo, por lo que todas las tardes vuelve a su departamento en bicicleta.

Ese día, mientras pedalea camino a casa entre las luces de la ciudad futurista, sucede algo extraño.

Frente a ella aparece una intensa luz y, en medio de la ciclovía, se abre un portal dimensional. Anita intenta frenar y escapar, pero una fuerza misteriosa la atrae hacia su interior.

En cuestión de segundos atraviesa el portal.

Cuando vuelve a abrir los ojos, descubre que está en el mismo lugar, pero todo a su alrededor ha cambiado.

Los enormes edificios han desaparecido. Ya no existen las pantallas digitales, los vehículos eléctricos ni las luces que iluminaban la ciudad.

Ha viajado al pasado.

Desorientada, baja de su bicicleta e intenta comprender dónde se encuentra. De pronto, una figura transparente aparece frente a ella.

Es un fantasma.

—Anita —le dice—, debes encontrar la forma de volver al presente, pero antes tienes que llevar un mensaje.

—¿Qué mensaje?

El fantasma la mira seriamente.

—La humanidad está en peligro. Debemos salvarla a toda costa.

Antes de que Anita pueda preguntarle algo más, el fantasma desaparece.

De pronto, el portal vuelve a abrirse.

Una fuerza misteriosa arrastra nuevamente a Anita y, en un instante, regresa al presente.

Está otra vez junto a su bicicleta, rodeada por las enormes torres y las luces de la ciudad futurista.

Mira hacia todas partes.

La ciudad continúa funcionando normalmente, como si nada hubiera ocurrido.

Anita no sabe si lo que acaba de vivir fue verdad, un sueño o producto de su imaginación.

Cuando se dispone a continuar su camino, descubre algo brillante en el suelo.

Es un anillo de oro.

Anita lo recoge y lo observa detenidamente.

—Qué extraño —murmura.

Decide guardarlo en el bolsillo y continúa pedaleando hasta su departamento.

Más tarde, sentada en el sillón del living mientras mira televisión, recuerda el misterioso anillo.

Lo saca del bolsillo.

Lo observa durante unos segundos y finalmente se lo pone en un dedo.

De pronto comienza a sentir mucho sueño.

Cierra lentamente los ojos y se queda profundamente dormida.

Entonces comienza un viaje onírico.

Anita despierta en medio de un enorme campo verde. No hay edificios, automóviles ni personas. Solo árboles, montañas y un cielo completamente despejado.

De pronto aparece un conejo blanco.

El animal se acerca a ella y, para su sorpresa, le habla.

—Anita, sígueme.

—¿Puedes hablar?

—No tenemos mucho tiempo. Sígueme.

Anita decide seguirlo.

Caminan por el campo durante un largo rato hasta llegar a un viejo letrero de madera.

El conejo se detiene.

—Lee —le dice.

Anita se acerca al letrero.

En él está escrito:

FIN DEL CAMINO.
LA PAZ MUNDIAL ES EL CAMINO.

Anita permanece unos segundos contemplando aquellas palabras.

Entonces todo desaparece.

Abre los ojos.

Está nuevamente en el sillón del living de su departamento.

A través de la ventana puede contemplar las luces y los enormes edificios de la ciudad futurista.

Después mira su mano.

El anillo continúa en su dedo.

Anita se levanta, enciende su computador y entra a su blog personal.

Después de pensar durante unos minutos, escribe:

LA PAZ ES EL VERDADERO TESORO,
NO LA GUERRA.

A VECES PIENSO QUE ESTOY LOCA.
OTRAS VECES PIENSO QUE SOY UNA SUPERHEROÍNA
QUE QUIERE SALVAR EL MUNDO CON UN MENSAJE
DE FE Y ESPERANZA.

Anita publica el mensaje.

Se queda mirando la pantalla.

Quizás todo había sido un sueño.

O quizás no.

De pronto, el anillo comienza a brillar con una intensa luz azul.

Anita se levanta asustada.

Una voz desconocida sale del anillo:

—Anita, ha llegado el momento de que conozcas la verdad.

Ella mira el anillo.

—¿Quién eres?

—Eso no importa ahora. Lo importante es que descubras quién eres tú.

Anita permanece en silencio.

La voz continúa:

—Anita, tú no eres humana.

—¿Qué quieres decir?

—Eres un androide.

Anita se queda inmóvil.

—Eso es imposible.

—Fuiste creada para vivir entre los seres humanos. Tus recuerdos, tus emociones y gran parte de tu vida fueron programados para que jamás conocieras tu verdadera identidad.

Anita se mira las manos.

Después observa su reflejo en la ventana.

Siempre había creído que era una mujer común: una publicista que trabajaba durante el día y regresaba todas las tardes a casa en bicicleta.

—¿Por qué me crearon?

El anillo vuelve a iluminarse.

—Porque algún día la humanidad estaría en peligro. Ese día ha llegado.

Anita recuerda inmediatamente las palabras del fantasma:

La humanidad está en peligro.

También recuerda al conejo blanco y el extraño mensaje:

La paz mundial es el camino.

Todo comienza a tener sentido.

—¿Qué tengo que hacer? —pregunta Anita.

La voz responde:

—Solo tú puedes salvar al mundo.

—¿Yo sola?

—Sí. Fuiste creada para esta misión.

Anita mira nuevamente el anillo.

—¿Cómo voy a hacerlo?

—Nosotros te guiaremos. A partir de ahora recibirás instrucciones a través del anillo. Nadie puede conocer tu verdadera identidad.

Anita comprende entonces que el portal, el fantasma, el conejo blanco y el anillo no habían aparecido por casualidad.

Todo formaba parte de algo mucho más grande.

El anillo vuelve a brillar.

—Anita, tu primera misión está a punto de comenzar.

Ella se pone de pie, toma su chaqueta y sale de su departamento.

Baja hasta la calle, se sube a su bicicleta y comienza a pedalear por la ciudad futurista.

A su alrededor, las luces de neón se reflejan en los edificios de cristal mientras los vehículos eléctricos recorren silenciosamente las avenidas.

Mientras avanza por la ciclovía junto al río, escucha nuevamente la voz del anillo:

—Recuerda, Anita: la paz es el verdadero tesoro. Tu misión es protegerla.

Anita sonríe.

Hasta esa noche había pensado que era una mujer común.

Ahora conoce su secreto.

Desde ese momento llevará una doble vida: publicista durante el día y, en secreto, un androide con una misión extraordinaria.

Salvar a la humanidad.

Anita continúa pedaleando hacia un destino desconocido mientras las luces de la ciudad futurista iluminan el camino.

Su primera misión acaba de comenzar.




FIN

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