El cementerio de los juguetes rotos
El cementerio de los juguetes rotos
Había una vez un juguete defectuoso que fue llevado al Cementerio de los Juguetes Rotos. Allí terminaban todos los juguetes que ya no funcionaban bien o que habían sido olvidados por sus dueños.
Cuando llegó, se dio cuenta de que no podía salir. La gran puerta de entrada había sido cerrada por fuera y estaba rodeado de muchos otros juguetes en la misma situación. Aunque al principio se sintió triste y solo, pronto conoció a sus nuevos compañeros.
Los juguetes comenzaron a preocuparse porque nadie sabía cómo escapar. Después de conversar durante horas, decidieron organizar una asamblea para buscar una solución.
Entre todos surgió una idea. Un viejo juguete Radio todavía funcionaba un poco y podía enviar mensajes al exterior. Entonces le pidieron que llamara a unos abogados para informarles que estaban encerrados injustamente en aquel lugar.
El juguete Radio logró enviar el mensaje y, pocos días después, los abogados llegaron con una orden que permitía rescatar a todos los juguetes. La puerta fue abierta y los juguetes salieron llenos de alegría.
Luego fueron llevados al mejor taller de reparación de juguetes del país. Allí arreglaron sus piezas dañadas, limpiaron sus mecanismos y les devolvieron su brillo.
Desde entonces, los juguetes pudieron volver a jugar, divertir a los niños y vivir nuevas aventuras. Y gracias a lo ocurrido, se crearon mejores normas para que ningún juguete volviera a ser abandonado en el Cementerio de los Juguetes Rotos.

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